Piérdele el miedo al estudio

A lo largo de mi carrera me he encontrado con bastantes clientes con mucho reparo a hacerse fotos. Generalmente despierta más animadversión la fotografía de estudio, aquí te voy a desmitificar algunas de las creencias que circulan entorno a estas sesiones.

Una de las cosas que mayores reticencias crean es el posado. Muchas personas piensan que las fotografías de estudio, al ser más preparadas, son más posadas. Eso no es cierto, lo que marcan las poses son el tipo de fotografía y no el estudio en si. Es evidente que en moda o, por ejemplo, cuando hacemos books para actores vamos a necesitar de ese posing, pero estamos hablando de profesionales de ello.

Los fotógrafos podemos tener maneras diferentes de trabajar, hay muchos que no dirigimos tanto al cliente. En primer lugar es contraproducente pedir posados a personas que no saben hacerlo, el motivo es que el resultado suele ser aún más antinatural y extraño. Es lo más normal que no sepas posar (yo misma no se hacerlo), ten presente que esos mismos profesionales de los que te hablo le dedican mucho tiempo de su vida precisamente a hacerlo de manera convincente, nosotros no podemos pretender lo mismo.

Un buen profesional de verdad tiene sus recursos para solventar que la mayoría de los mortales no sabemos posar. Uno de ellos, explicado a grandes rasgos, es mandarte hacer acciones. Muchas veces el cliente piensa que le dirigimos por motivos muy concretos, y en algunas ocasiones es, simplemente, para que se relaje y se mueva de forma más intuitiva. El resultado siempre será mejor cuanto más vosotros mismos seáis.

Otra cosa que suele preocupar mucho son los preparativos. Solemos decir que es una «fotografía más preparada» a la de estudio  porque requiere una preparación previa para nosotros. El previo de la sesión es marcar fondos/decorados y esquemas de iluminación para tenerlo todo listo. Muchas veces los clientes no tenéis que hacer o traer nada. Solemos acordar, en parte, el vestuario que podéis traer ese (eso cuando no lo ponemos nosotros), pero existe mucha flexibilidad en ese sentido y, lo más probable, es que tengáis todo lo que os pidamos ya que se puedan dar indicaciones muy sencillas respecto a colores y/o formas.

Es cierto que estar es un espacio específico y determinado solo y únicamente para haceros fotos puede pareceros intimidante al principio, pero también es cierto que eso os sucederá con cualquier otra fotografía. Como hay que pensar en el fondo siempre, las sesiones de exteriores también tiene su espacio limitado. Por otro lado es trabajo del/a fotógrafo/a el hacer que os sintáis un poco como en casa.

La fotografía de estudio no tiene mayor complejidad para vosotros que cualquier otra, de hecho, en circunstancias de clima más desagradables es más cómoda y tranquila.

¿Os animáis ahora con el estudio?

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